¿Podemos conocer a Dios?

Podemos conocer a Dios » Cornelius

Podemos conocerlo

¿Puede una creatura verdaderamente conocer a su creador? Tal vez es como preguntarse si una pincelada de pintura en un lienzo puede conocer a su pintor, o si un grano de arcilla en una escultura puede conocer al alfarero. Pero nosotros los mortales somos muy diferentes de la pintura y la arcilla. Nosotros tenemos mentes que indagan, reflexionan, aprenden y entienden.

Cuando un escéptico asegura “no podemos conocer nada”, o “no podemos conocer nada acerca de Dios”, podemos saber que están pretendiendo mucho. Al pretender saber con certeza que nada puede ser conocido con certeza eso socava la validez de esta misma premisa. Si, es posible conocer algo de Dios.

La creación implica un creador

Podemos saber que si nuestro universo tuvo un principio seguramente debió tener un Iniciador. La creación siempre implica un Creador. Los efectos siempre tienen causas. Debemos saber que la “nada” no puede producir “algo”. Desde el hecho de la creación podemos saber que nuestro Creador posee una insondable cantidad de poder. El hecho de la creación también nos permite conocer que el Creador no solo es una fuerza poderosa e impersonal, sino que es un ser pensante que hizo una elección consciente entre crear y no crear.

Diseño implica a un diseñador

Conforme aprendemos más de nuestro sorprendente universo, de nuestra galaxia, sistema solar, planeta, la célula, el código de la doble hélice en el ADN, los átomos, el mundo cuántico, los diseños que reconocemos apuntan a la inteligencia del Diseñador. Se requiere una tremenda cantidad de fe para creer que los diseños que vemos en todos lugares son el resultado de una casualidad aleatoria, accidental, caótica, inconsciente, irreflexiva, descuidada y sin propósito. Podemos saber que nuestro Creador no es una fuerza sin propósito, sino un Ser con un propósito.

Solo una Mente puede crear mentes

Claramente fuimos creados como personas; pensamos, hacemos elecciones, nos comunicamos, sentimos y cuidamos de otros. El hecho de que hemos sido dotados con estas habilidades es una prueba de que nuestro Creador es también un ser personal. Las causas no pueden dar a los efectos lo que ellas mismas no tienen para dar. Las fuerzas impersonales e inconscientes que gobiernan nuestro mundo no podrían inventarnos si ellas quisieran, ni tal vez quisieran hacerlo si ellas pudieran.

Es más razonable creer que una gran Mente creó mentes que pensar que una no-mente pudiera o quisiera crear materia u otras mentes. A manera que empezamos a caer en cuenta que requiere un ser personal para elegir crear nuestro mundo y personas como nosotros, la tentadora posibilidad de que podemos ir más allá de solamente conocer acerca de Dios y que podemos incluso llegar a conocer a Dios ¡en una relación de persona a persona!

Él no ha permanecido en silencio

Algunos objetarán a esto diciendo que Dios seguramente debe ser tan santo, tan bueno, tan grande, tan diferente, tan espiritual y tan trascendente para comunicarse con nosotros débiles mortales. Y en caso de que fuera así, no podríamos hacer contacto con Él exitosamente. ¿Pero que si Dios decidiera hacer contacto con nosotros? ¿Qué tal si Él tomó la iniciativa para romper el silencio y darse a conocer a nosotros de alguna manera?

Seguramente si Él hubiera querido hacerlo Él pudiera encontrar una o más maneras de hacerlo para comunicarnos algunas verdades de Él a nosotros. Otros objetarán que vivimos en un “universo cerrado” donde Dios no puede alcanzarnos, hablarnos o incluso afectarnos de forma directa. De todas maneras, el que es suficientemente grande para crear un mundo es capaz de comunicarse con ese mundo.

A través de los últimos miles de años, cientos de hombres y mujeres han asegurado escuchar acerca de Dios y hablar por Él. Eso es una declaración fácil de hacer, pero no es una declaración fácil de demostrar. Muy pocos profetas tuvieron una autenticación de sus declaraciones por algo inequívocamente sobrenatural. Podemos saber que un profeta habla de parte de Dios si él o ella exhiben un claro conocimiento del futuro (lo cual solo Dios puede hacer) o si lleva a cabo hechos milagrosos (eso solo es algo que el poder de Dios puede llevar a cabo).

La Biblia es una colección de libros escritos por los profetas y los apóstoles quienes fueron autenticados de esta manera. Un profeta que predijo el futuro con un detalle impecable en muchas ocasiones también nos dijo que conocer a Dios es posible y valioso:

“Que nadie se sienta orgulloso: ni el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. Si alguien quiere sentirse orgulloso, que se sienta orgulloso de mí y de que me obedece. ¡Eso es conocerme! Pues yo actúo en la tierra con amor, y amo la justicia y la rectitud.” – Jeremías 9:23-24 TLA

Pablo, otro de los pocos mensajeros de Dios que ha sido justificado por señales milagrosas y conocimiento del futuro indicó que Dios efectivamente nos proveyó de algunos indicios en la naturaleza que apuntan hacia Él (2 Corintios 12:12). Incluso la lluvia y la luz del sol que produce los alimentos que disfrutamos cada día es una evidencia de que Dios se preocupa y cuida de nosotros.

“¡Oigan! ¿Por qué hacen esto? Nosotros no somos dioses, somos simples hombres, como ustedes. Por favor, ya no hagan estas tonterías, sino pídanle perdón a Dios. Él es quien hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.  Y aunque en otro tiempo permitió que todos hicieran lo que quisieran, siempre ha mostrado quién es él, pues busca el bien de todos. Él hace que llueva y que las plantas den a tiempo sus frutos, para que todos tengan qué comer y estén siempre alegres.” – Hechos 14:15-17 TLA

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¿Porqué no conocemos?

Pablo también dijo que nosotros ya deberíamos conoce muchas cosas acerca de Dios al considerar el mundo que Él creó. El problema no es que las huellas digitales de Dios no hayan sido dejadas en toda la creación; el problema es que nosotros tendemos a suprimir dicho conocimiento. Remplazamos al Dios infinito con cosas finitas. Remplazamos al Creador no-creado con creaturas. En vez de buscar a Dios y agradecer a Dios, nos apartamos de Él y tratamos de olvidarlo.

“Esa gente sabe todo lo que se puede saber acerca de Dios, pues Dios mismo se lo ha mostrado. Por medio de lo que Dios ha creado, todos podemos conocerlo, y también podemos ver su poder. Así que esa gente no tiene excusa, pues saben de Dios, pero no lo respetan ni le dan las gracias. No piensan más que en hacer lo malo y en puras tonterías.” – Romanos 1:19-21 TLA

Busca y encuentra

Te motivamos a que des el primer paso para conocer a Dios. Voltea hacia Él y empieza a buscarlo diligentemente.

“Cuando ustedes me busquen, me encontrarán, siempre y cuando me busquen de todo corazón.” – Jeremías 29:13 TLA

“A partir de una sola persona, hizo a toda la gente del mundo, y a cada nación le dijo cuándo y dónde debía vivir. Dios hizo esto para que todos lo busquen y puedan encontrarlo. Aunque lo cierto es que no está lejos de nosotros.” – Hechos 17:26, 27 TLA

“Porque a Dios no le gusta que no confiemos en él. Para ser amigos de Dios, hay que creer que él existe y que sabe premiar a los que buscan su amistad.” Hebreos 11:6 TLA

El problema del pecado

Conforme iniciamos una sincera búsqueda de Dios, nos damos cuenta de que existe más que una distancia entre nosotros. El obstáculo moral del pecado se vislumbra grande. Necesitamos perdón de nuestros pecados antes de que podamos empezar a disfrutar una relación amistosa con Dios.

“El Dios de Israel dice: Viene el día en que haré un nuevo pacto […] Haré que mis enseñanzas las aprendan de memoria, y que sean la guía de su vida. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Les juro que así será. Ya no hará falta que unos sean maestros de otros, y que les enseñen a conocerme, porque todos me conocerán, desde el más joven hasta el más viejo. Yo les perdonaré todas sus maldades, y nunca más me acordaré de sus pecados. Les juro que así será.” – Jeremías 31:31-34 TLA

Este dilema no debe sorprendernos. Desde el sentido del bien y del mal dentro de todos nosotros, podemos y debemos saber que nuestro Creador está preocupado acerca de las decisiones que hacemos. Dios es el ser moral que nos creó como seres morales. Él es el que codificó profundamente dentro de nosotros ese sentido intuitivo de “tratar a otros como nos gustaría que nos traten”.

Conocer que Él ha creado estándares para rectitud y justicia podemos esperar que Él se preocupa acerca de tales estándares. Además, saber que ninguno de nosotros alguna vez ha hecho y dicho aquello que sabemos que debimos hacer o decir, no requiere que hagamos un gran esfuerzo con nuestras mentes para pensar que necesitamos atrevernos a esperar clemencia y perdón de Dios.

Antes de que podamos empezar a disfrutar una relación amistosa con Dios, necesitamos ponernos de acuerdo con el hecho de que desde el punto de vista de Dios somos sus enemigos, pecadores, extraños y exiliados. No lucimos muy bien a sus ojos.

“La Biblia nos lo dice: Nadie es justo. Nadie entiende nada, ni quiere buscar a Dios. Todos se han alejado de él; todos se han vuelto malos.” – Romanos 3:10-12 TLA

La solución

¡Las buenas noticias son que Dios ya ha abierto la puerta para la reconciliación, perdón y la posibilidad de iniciar una relación personal amistosa con Él!

“Si cuando todavía éramos sus enemigos, Dios hizo las paces con nosotros por medio de la muerte de su Hijo, con mayor razón nos salvará ahora que su Hijo vive, y que nosotros estamos en paz con Dios.” – Romanos 5:10 TLA

“… Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos. Cristo nos envió para que hablemos de parte suya, y Dios mismo les ruega a ustedes que escuchen nuestro mensaje. Por eso, de parte de Cristo les pedimos: hagan las paces con Dios. Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.” – 1 Corintios 5:18-21 TLA

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” – Romanos 8:1 RV

“Pero, gracias a lo que Cristo hizo por mí, ahora pienso que no vale la pena lo que antes consideré de valor. Todo eso lo he dejado a un lado, y lo considero basura, con tal de llegar a conocer bien a Cristo, pues no hay mejor conocimiento. Y quiero que Dios me acepte, no por haber obedecido la ley, sino por confiar en Cristo, pues así es como Dios quiere aceptarnos. Por eso, lo único que deseo es conocer a Cristo; es decir, sentir el poder de su resurrección, sufrir como él sufrió, y aun morir como él murió, ¡y espero que Dios me conceda resucitar de los muertos!“ – Filipenses 3:7-11 TLA

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Conocer a Dios conociendo a Jesús

Dios se dio a conocer a nosotros no solo dejando a nosotros testimonios en que meditar, y no solo al hablar a y por medio de algunos profetas y apóstoles. Él se dio a conocer a nosotros enviando a su hijo a ser como uno de nosotros.

“Hace mucho, mucho tiempo, los profetas comunicaron el mensaje de Dios a nuestros antepasados. Lo hicieron muchas veces y de muchas maneras. Pero ahora, en estos últimos tiempos, Dios nos lo ha comunicado por medio de su Hijo. Porque por medio de él Dios creó el universo, y lo hizo dueño de todas las cosas. El Hijo de Dios nos muestra el poder y la grandeza de su Padre. El Hijo de Dios es igual en todo a su Padre, y con su gran poder hace que el universo siga existiendo. El Hijo de Dios logró que Dios nos perdonara nuestros pecados, y después subió al cielo para sentarse a la derecha del trono de su Padre.” – Hebreos 1:1-3 TLA

“Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre. Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre. Y desde ahora lo conocen, porque lo están viendo. Entonces Felipe le dijo: —Señor, déjanos ver al Padre. Eso es todo lo que necesitamos. Jesús le contestó: —Felipe, ya hace mucho tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, también ha visto al Padre. ¿Por qué me dices “Déjanos ver al Padre”? ¿No crees que yo y el Padre somos uno? Y a los discípulos les dijo: —Lo que les he dicho, no lo dije por mi propia cuenta. Yo sólo hago lo que el Padre quiere que haga. Él hace sus propias obras por medio de mí. Créanme cuando les digo que mi Padre y yo somos uno solo. Y si no, al menos crean en mí por lo que hago. […] Entonces el otro Judas, no Judas Iscariote, le preguntó: —Señor, ¿por qué sólo te vas a mostrar a nosotros, y no a los demás? Jesús le contestó: —Si alguien me ama, también me obedece. Dios mi Padre lo amará, y vendremos a vivir con él. Los que no me aman, no me obedecen. Pero yo les he dicho solamente lo que mi Padre me envió a decirles, no lo que a mí se me ocurrió.” – Juan 14:6-11, 22-23 TLA (énfasis añadido)

Acepta el regalo sin ningún costo

Algunos tal vez piensen naturalmente que si el obstáculo es nuestra falta de rectitud entonces la manera de remover el obstáculo del pecado es realizar un intento más fuerte para volvernos justos. Creemos que si solo podemos dejar de hacer algunas de las cosas malas que hacemos y empezamos a hacer más cosas buenas de alguna manera eso “limpia nuestro proceder” y nos hará más aceptables a Dios. Pero la realidad es todo lo contrario. Solo Dios puede limpiarnos. Solo Dios puede hacerse cargo del problema del pecado. ¡Dios nos ofrece su rectitud y su perdón como regalos sin ningún costo!

“La Biblia misma nos enseña claramente que ahora Dios nos acepta sin necesidad de cumplir la ley. Dios acepta a todos los que creen y confían en Jesucristo, sin importar si son judíos o no lo son. Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios. Pero él nos ama mucho, y nos declara inocentes sin pedirnos nada a cambio. Por medio de Jesús, nos ha librado del castigo que merecían nuestros pecados. Dios envió a Jesucristo para morir por nosotros. Si confiamos en que Jesús murió por nosotros, Dios nos perdonará. Con esto Dios demuestra que es justo y que, gracias a su paciencia, ahora nos perdona todo lo malo que antes hicimos. Él es justo, y sólo acepta a los que confían en Jesús. Ante Dios, no tenemos nada de qué estar orgullosos. Pues Dios nos acepta porque confiamos en Jesucristo, y no por obedecer la ley de Moisés.” – Romanos 3:21-27 TLA

Para empezar a conocer a Dios personalmente la única cosa que necesitas es aceptar humildemente su regalo con manos vacías y un corazón confiado. Simplemente agradécele por su generosidad, misericordia y amor. No podemos ganarnos un regalo, solo podemos aceptarlo o rechazarlo.

“Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.” – Romanos 6:23 TLA

“Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso.” – Efesios 2:8-9 TLA

Acepta a Jesús

Aceptamos los regalos gratuitos de rectitud, perdón y adopción al aceptar a Jesús. Aceptamos a Jesús al creer en Él. Te motivamos a confiar en Él y darle la bienvenida.

“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” – Juan 1:12 RV

Habla con Dios

“porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” – Romanos 10:13 RV

Una relación personal requiere de comunicación. Dios ha roto el silencio y nos ha alcanzado. Te urgimos voltear tu corazón hacia él y hablar con él. Conforme comiences a comunicarte con Dios considera orar a través de las siguientes líneas con tus propias palabras:

Querido Dios,

Yo sé que tú creaste este mundo y nos has hecho a tu imagen y semejanza. Pero nosotros hemos pecado y nos hemos rebelado en contra de ti. A pesar de esto, tú nos has amado a cada uno de nosotros –incluso a mí. Tú enviaste a tu Hijo a morir por mis pecados. Tú lo levantaste de entre los muertos y me levantarás a mí también algún día. Por este medio me arrepiento de mis pecados y confío únicamente en Cristo por mi rectitud, perdón y salvación. Gracias por tu gran regalo. Gracias en el nombre de Jesús.

Por favor ayúdame a conocerte mejor, y por favor enséñame desde tu palabra, guíame en tu obra y ayúdame a caminar en tus caminos.

Amén

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Creciendo en el conocimiento de Dios

El Apóstol Pedro urge a aquellos que hemos empezado a conocer a Dios a “crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Como manera principal de conocer más acerca de Jesús tenemos la lectura y estudio de la Biblia. Pedro nos advierte que hay muchos que “tuercen” las Escrituras.

“…En todas sus cartas Pablo les ha hablado de esto, aunque algo de lo que dice en ellas no es fácil de entender. Por eso no las entienden la gente ignorante ni los que no confían en Cristo, y luego las explican mal. Lo mismo hacen con toda la Biblia, y por eso Dios los castigará. […] Mejor dejen que el amor y el conocimiento, que nos da nuestro Señor y Salvador Jesucristo, los ayude a ser cada vez mejores cristianos.” – 2 Pedro 3:14-18 TLA

Es importante encontrar maestros de la Biblia que te muestren la escritura a manera que también le permitan hablar a ella misma más que imponerle un significado externo. También es vitalmente importante estar conectado con una comunidad sólida y creciente de cristianos que vivan por la palabra de Dios.

“Tratemos de ayudarnos unos a otros, y de amarnos y hacer lo bueno. No dejemos de reunirnos, como hacen algunos. Al contrario, animémonos cada vez más a seguir confiando en Dios, y más aún cuando ya vemos que se acerca el día en que el Señor juzgará a todo el mundo.” – Hebreos 10:24-25 TLA

Mientras que es muy fácil encontrar edificios de iglesias no es tan fácil encontrar una iglesia que esté llena de gente que ha encontrado la paz con Dios mediante Cristo y estén dispuestos a crecer en la gracia y conocimiento de Él. Busca una iglesia que esté viva y enseñe la Biblia como la Palabra de Dios.

Bautismo

Ser bautizado en agua puede parecer un poco extraño al principio. Pero es algo que Cristo nos envió a hacer (Mateo 28:18-20). Entonces, después de haber encontrado una buena iglesia que enseñe la Palabra de Dios, pregunte a alguno de los líderes espirituales como puede usted ser bautizado.

Para ser claros, el bautismo no salva. Es una obra de justicia (Mateo 3:15) y los cristianos no somos salvos por obras de justicia (Tito 3:5). Somos salvados únicamente por la gracia de Dios. Somos salvados por medio del Evangelio (Romanos 1:16) y el bautismo no es parte del Evangelio (1 Corintios 1:17). Somos salvados únicamente por fe (Romanos 4:5) no por alguna acción o ritual.

El bautismo en agua es un testimonio público de que hemos sido sepultados con Cristo y hemos sido resucitados con Él para caminar en una vida nueva (Romanos 6:3-4). Es una señal para otros. Es más o menos un poco como la persona que se casa que empieza a usar un anillo de bodas para informar a otros acerca de esa relación personal. Similarmente, el bautismo es un símbolo visible de la relación que hemos empezado con Dios.

Recursos adicionales

Un gran primer paso en su nueva vida espiritual es leer el Evangelio de Juan. Es el cuarto libro del nuevo testamento en la Biblia. Fue escrito por uno de los Apóstoles de Jesús para que “…creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre – Juan 20:31”.

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